De esos azares de la vida
hay uno que quiero muchísimo, el encuentro inesperado y
deseado con Sofronín Martínez en Cartagena, quien
sin darse cuenta, me regaló una de las noches más
bellas de la vida: la compañía del Michi Sarmiento.
Sin lugar a dudas, el Michi irradiaba esa noche una belleza especial.
Estaba vestido de pantalón negro, camisa blanca de alforzas
y su corbatín de raso color negro; había usado esmoquin
para su sonoro trabajo. No hay ángeles negros ¡para
qué si hay dioses negros!.
Como lo que tiene que
suceder sucede, fuimos a la muralla; las notas del saxo, del clarinete
y de la voz del Michi desgranando los cuentos de su vida, crearon
uno de los mas bellos y sutiles tejidos en la noche.
Antes de nacer un primero de noviembre de 1938, Blas Sarmiento
Marimón tenía marcado su destino. En 1937 llegó
a La Barse Clímaco Sarmiento, era el mejor clarinetista
de la banda, que amenizaba las fiestas de la población.
Una bella jovencita de catorce años enloqueció de
amor por él cuando lo vio tocar; el deseo profundo de tener
un hijo del clarinetista la invadió y se le entregó.
El Michi llegó
a este mundo como lo han hecho los dioses: en medio del monte
y sin ayuda en el parto. Con solo catorce años de edad
su mamá lo parió solita ¡Qué muchacha!
¡Conseguía lo que quería!
Hubiera sido trivial para
el futuro de Michi haber tenido como pañales hojas de plátano,
si no hubiera sido porque, trece meses después, la mamá
de Clímaco Sarmiento, de Soplavientos, y la mamá
de la bella madre adolescente, se encuentran en el puerto de Sincerín.
Entre conversa y conversa se reconocieron y descubrieron tener
un nieto en común. Las abuelas se interesaron por el pequeño
Blas, y no fue difícil convenir entre ellas el destino
del chiquillo. Con la complicidad de Clímaco, las recién
reconocidas maquinaron el robo de Blas, y el niño llegó
con trece meses de edad llego a a Soplavientos donde el padre,
para nutrirse de su música y convertirse en el conocido
y reconocido “MICHI” Sarmiento.
En 1965 se casa con Sonia
Ávila, con quien tiene siete hijos; tres más con
Estilita. La tradición musical continua, con su hijo Blas
tiene una orquesta de catorce músicos actualmente activa:
trompetas, saxos, trombón, cantantes, piano, bajista, tumbadora,
batería, bongosero. Michi continúa así amenizando
con sensuales ritmos tropicales los espaciosos, bellos, y aun
vivos salones de baile.
El Michi no se contenta con inhalar todo lo bello de un saxo y
un clarinete; es también compositor y arreglista; lo ha
sido para el Joe Arroyo (Rebelión, No le pegue a la negra),
con quien viaja a Miami y Nueva York en 1986.
La participación del Michi en diferentes agrupaciones musicales
de gran renombre en Colombia es muy amplia, valga mencionar las
de Delia Zapata y Pedro Laza; ha debutado al lado del maestro
Daniel Santos, Discos Fuentes ha grabado su música. En
la novela de Roberto Burgos Cantor, El patio de los vientos perdidos,
Michi es uno de los principales personajes.
Michi va ganando reconocimiento
como uno de nuestros grandes de la música tropical, Cartagena
de Indias acaba de otorgarle la distinción Primer Gran
Lancero en enero del 2006.
Todo lo bello que sé del Michi, lo sé de sus propios
labios; su corazón estaba lleno de satisfacción
por la inesperada sorpresa de sentirse reconocido; eso, me contó
el Michi, ha sido uno de sus grandes goces.
De músicos nuestros como el Michi Sarmiento, Sofronín
Martínez y muchos otros de corazón generoso, quien
esté cercano a ellos podrá decir “éste
es mi Amigo”.