MARIA VICTORIA CASTELLANOS

PRESENTA

A

 

MICHI SARMIENTO  

Cartagena

2005

 

 

 

 

De esos azares de la vida hay uno que quiero muchísimo, el encuentro inesperado y deseado con Sofronín Martínez en Cartagena, quien sin darse cuenta, me regaló una de las noches más bellas de la vida: la compañía del Michi Sarmiento. Sin lugar a dudas, el Michi irradiaba esa noche una belleza especial. Estaba vestido de pantalón negro, camisa blanca de alforzas y su corbatín de raso color negro; había usado esmoquin para su sonoro trabajo. No hay ángeles negros ¡para qué si hay dioses negros!.

Como lo que tiene que suceder sucede, fuimos a la muralla; las notas del saxo, del clarinete y de la voz del Michi desgranando los cuentos de su vida, crearon uno de los mas bellos y sutiles tejidos en la noche.


Antes de nacer un primero de noviembre de 1938, Blas Sarmiento Marimón tenía marcado su destino. En 1937 llegó a La Barse Clímaco Sarmiento, era el mejor clarinetista de la banda, que amenizaba las fiestas de la población. Una bella jovencita de catorce años enloqueció de amor por él cuando lo vio tocar; el deseo profundo de tener un hijo del clarinetista la invadió y se le entregó.

El Michi llegó a este mundo como lo han hecho los dioses: en medio del monte y sin ayuda en el parto. Con solo catorce años de edad su mamá lo parió solita ¡Qué muchacha! ¡Conseguía lo que quería!

Hubiera sido trivial para el futuro de Michi haber tenido como pañales hojas de plátano, si no hubiera sido porque, trece meses después, la mamá de Clímaco Sarmiento, de Soplavientos, y la mamá de la bella madre adolescente, se encuentran en el puerto de Sincerín. Entre conversa y conversa se reconocieron y descubrieron tener un nieto en común. Las abuelas se interesaron por el pequeño Blas, y no fue difícil convenir entre ellas el destino del chiquillo. Con la complicidad de Clímaco, las recién reconocidas maquinaron el robo de Blas, y el niño llegó con trece meses de edad llego a a Soplavientos donde el padre, para nutrirse de su música y convertirse en el conocido y reconocido “MICHI” Sarmiento.

En 1965 se casa con Sonia Ávila, con quien tiene siete hijos; tres más con Estilita. La tradición musical continua, con su hijo Blas tiene una orquesta de catorce músicos actualmente activa: trompetas, saxos, trombón, cantantes, piano, bajista, tumbadora, batería, bongosero. Michi continúa así amenizando con sensuales ritmos tropicales los espaciosos, bellos, y aun vivos salones de baile.

El Michi no se contenta con inhalar todo lo bello de un saxo y un clarinete; es también compositor y arreglista; lo ha sido para el Joe Arroyo (Rebelión, No le pegue a la negra), con quien viaja a Miami y Nueva York en 1986.


La participación del Michi en diferentes agrupaciones musicales de gran renombre en Colombia es muy amplia, valga mencionar las de Delia Zapata y Pedro Laza; ha debutado al lado del maestro Daniel Santos, Discos Fuentes ha grabado su música. En la novela de Roberto Burgos Cantor, El patio de los vientos perdidos, Michi es uno de los principales personajes.

Michi va ganando reconocimiento como uno de nuestros grandes de la música tropical, Cartagena de Indias acaba de otorgarle la distinción Primer Gran Lancero en enero del 2006.
Todo lo bello que sé del Michi, lo sé de sus propios labios; su corazón estaba lleno de satisfacción por la inesperada sorpresa de sentirse reconocido; eso, me contó el Michi, ha sido uno de sus grandes goces.

De músicos nuestros como el Michi Sarmiento, Sofronín Martínez y muchos otros de corazón generoso, quien esté cercano a ellos podrá decir “éste es mi Amigo”.